El Principito decía que caminar en línea recta no puede llevarte muy lejos. Muchas empresas olvidan esa idea.
Repiten fórmulas que antes funcionaron, siguen rutas conocidas y terminan atrapadas haciendo más de lo mismo.
A veces crecer exige desviarse, explorar nuevas preguntas, mirar distinto y atreverse a perder el mapa.
Casi siempre, los nuevos horizontes aparecen fuera de la ruta habitual.