Rosa María Agudelo Ayerbe

El conflicto sigue: el Catatumbo y la guerra que nunca terminó

El Catatumbo es hoy un epicentro del conflicto en Colombia. Disidencias de las FARC, el ELN y el Clan del Golfo se disputan el narcotráfico y otras economías ilegales, mientras las comunidades enfrentan homicidios, desplazamiento y confinamiento.

En 35 años de periodismo he visto la guerra transformarse: de las tomas guerrilleras y secuestros masivos en los noventa a un conflicto fragmentado, alimentado por el narcotráfico, la minería ilegal y el control territorial.

Periodismo en la línea de fuego

Fueron muchas las tomas que cubrimos en Notipacífico. Una quedó grabada en mi memoria: la incursión en Pance, Valle del Cauca. Nuestro equipo quedó atrapado en el fuego cruzado y entendí que informar la guerra no era solo contar lo que pasaba, sino sobrevivir.

Durante los años más intensos del conflicto, los periodistas éramos vistos como enemigos por todos los actores. Un titular podía provocar una amenaza y la presión venía tanto de grupos armados como de instituciones.

Evitar que la guerra defina el futuro

El Estado debe actuar con firmeza contra los grupos armados, pero también ofrecer oportunidades reales para que las comunidades no dependan de economías ilegales. La guerra ha cambiado, pero todavía estamos a tiempo de evitar que siga definiendo el futuro de Colombia.